Sobre mí
Hola, soy Juana.
No quiero decirte cómo debería sentirse tu cuerpo. Quiero darte herramientas para que aprendas a entender el tuyo.
Quién soy
Escribí acá tu presentación en 3 o 4 líneas: quién sos, dónde vivís, qué hacés además de dar clases. Que suene a vos, como si se lo contaras a una alumna nueva.
Por qué enseño yoga
Enseño yoga porque creo que el cuerpo puede ser un lugar para aprender, y no un problema para resolver.
Sumá tu motivo personal: qué te pasó, qué cambió en vos, qué te gustaría que otras personas encuentren.
Cómo llegué a esta práctica
Contá tu historia con el yoga: cuándo empezaste, qué buscabas, qué encontraste y qué momento te llevó a enseñar.
Qué entiendo por enseñar
Para mí enseñar no es dar instrucciones para que copies. Es darte herramientas para que puedas decidir por vos: cuándo avanzar, cuándo frenar, qué te viene bien y qué no.
Por eso, cada práctica busca dejarte algo para llevarte a tu día: una forma de respirar, una manera de pausar, un modo de escuchar tu tensión.
Mi formación
Listá tu formación: escuelas, profesorados, cursos, años de práctica y de enseñanza. Corto y claro, sin que parezca un CV.
Qué me interesa investigar
Contá qué temas te generan curiosidad hoy: movimiento, respiración, percepción corporal, regulación, etc.
Mi mirada sobre el cuerpo
No hay un cuerpo que aprender a corregir. Hay un cuerpo que aprender a escuchar.
Mi objetivo no es que tengas un cuerpo distinto, sino que puedas entender el que tenés, con curiosidad y sin exigencia.
Por qué no enseño desde la “postura perfecta”
Porque no existe una forma correcta absoluta de hacer una postura: cada cuerpo tiene su historia, su rango y su día. Si te enseño a copiar una forma, dependés de mirarte desde afuera. Si te enseño a percibir, podés practicar desde adentro.
Menos perfección. Más percepción.
Mi objetivo
No enseño yoga para que más gente haga posturas cada vez más difíciles.
- Que puedas escuchar cuándo avanzar y cuándo frenar.
- Que desarrolles autonomía para decidir lo que te viene bien y lo que no.
- Que aprendas a suavizar el diálogo interno.
- Que encuentres un lugar en el que no hay que rendir.
Si hay esfuerzo, hay desafíos. Pero el fin no es el cuerpo.El cuerpo es la sala de ensayo. El cuerpo puede ser el maestro.
Practiquemos
Empecemos por probar.
Una clase de muestra es la mejor forma de saber si esta manera de practicar es para vos.